Te necesito es una frase tan grande, tan abarcadora, tan intensa, tan provocativa, tan connotativa, tan impresionante, que a veces me resulta ajena.
En esos a veces siento que no me pertenece, que estoy exagerando, que es producto de mi imaginación, que estoy alardeando, que estoy fingiendo, que estoy mintiendo. Y la verdad no sé qué es correcto. No sé si es lo que de verdad siento o todo es una farsa.
Puede que sea mentira que cada vez que suspiro, es porque quiero tenerte a mi lado, porque estuve pensando en ti incansablemente, sin darme cuenta que dejaba de respirar. Y por eso suspiré, porque me faltaba el aire, porque me voy tan profundo cuando pienso en ti, cuando te extraño y cuando "creo" que te necesito.
Puede que sea mentira que en la noche, antes de dormir, no pueda despejar mi mente para poder descansar, porque sin proponérmelo, tu recuerdo me ataca tan violentamente que me hace estremecer, que me hace dar saltos en la cama, que me hace dar vueltas en la cama, para tener otra perspectiva de lo que pienso. Recargada en mi lado izquierdo pienso en ti y en lo que te quiero, y, según yo, una manera de dejar de pensar en aquel martirio, es voltearme al derecho. Quizás la comodidad podría causar que me dé por vencida y deje de pensar en ti. Pero todo sigue igual, te sigo pensando, te sigo imaginando, te sigo suspirando, y te sigo necesitando a cada segundo.
A la mitad de la noche quiero llorar, porque no estás a mi lado, porque no tengo tu brazo sobre mi abdomen, o porque no siento tus pies rozarse con los míos. Y no escucho tu respiración profunda cerca mío.
No estás... sigo necesitándote, o sigo creyendo necesitarte. Y quiero llorar. Y lloro y te necesito más. Y pienso que es una estupidez extrañarte, y pienso que podría levantarme, irme de casa, ir hasta donde estés, y podría acompañarte en tu sueño y te dejaría de necesitar.
No estás... sigo necesitándote, o sigo creyendo necesitarte. Y quiero llorar. Y lloro y te necesito más. Y pienso que es una estupidez extrañarte, y pienso que podría levantarme, irme de casa, ir hasta donde estés, y podría acompañarte en tu sueño y te dejaría de necesitar.
Pero no puedo, nunca puedo. Siempre termina venciéndome el sueño. Siempre comienza otro día, para que llegue otra noche en que te necesite. Y llegó el día en que daría paso a esta noche, en la que en vez de estar bajo las tapas pensando en ti, me encuentro escribiendo estas palabras sin sentido, sin belleza, sin remedio, sin destinatario.
Y así quedo yo, con mis pensamientos, con mis palabras, todavía necesitándote. ¿O creyendo que te necesito?
Solo cuando te tenga respirando profundo junto a mí, sabré si de verdad te necesitaba o era una exageración mía.