Cuando
te enamoras, es más difícil olvidar a esa persona no tanto por el mucho amor
que sentías por ella, o lo mucho que la extrañas, sino por los recuerdos. Sí,
extrañas a esa persona, extrañas su calidez, su voz, su olor… Pero también
extrañas la suavidad con que te acariciaba; las palabras lindas que te decía; la forma en
que te miraba y todo lo que transmitía con esa mirada. Extrañas la suavidad de
sus labios al rozar los tuyos, la rozar tu mejilla, tu frente, el dorso de tus
manos o tus dedos. Extrañas su ceño fruncido al escucharte hablar de algo serio
e importante para ti. Extrañas su sonrisa y el ruido de su risa. Extrañas sus
gestos, la forma en que sus labios se curvaban al discutir sobre algo, al
pensar sobre un tema, o cuando no estaba convencido de algo. Extrañas la forma
en que te miraba cuando más embelesado estaba. Cuando te hacía sentir la
persona más hermosa y amada del mundo. Extrañas esos bufidos de impaciencia por
no poder entender qué es lo que le habías hecho. Extrañas el ruido de sus
huesos al hacerlos sonar. Incluso a veces extrañas sus besos con sabor a
sangre, cuando se sobrepasaba mordiendo los cueros de sus dedos. Extrañas
sentir sus dedos acariciándote el cabello, aunque después de 10 minutos lo
único que querías, era que parara, pero simplemente por no molestarlo y por no
dejar de sentirlo, no decías nada.
En
fin, extrañas cómo te hacía sentir. Lo feliz, amada, mimada, cobijada que te
hacía sentir. Y sientes que no vas a poder sentir algo semejante nunca más. Que
nunca más te vas a sentir tan feliz y tranquila en los brazos de otra persona.
Sientes que nadie te podrá mirar de la forma que él te miraba y que nunca te
sentirás tan protegida y en paz como a su lado. Sientes que no encontrarás la
intimidad y comodidad que sentías estando con él. La confianza para poder
hablar de todo y de nada a la vez. Lo único que quieres, es que esos ojos
vuelvan a verte, esos labios vuelvan a besarte, esas manos vuelvan a tocarte y
esa voz vuelva a decirte lo mucho que te quiere.
Pero
a pesar de lo mucho que deseas con tu corazón que eso suceda, también sabes que
es imposible. Que no va a pasar.
Y
aunque te niegues a asumirlo, sí habrá una persona que te haga sentir aun más
amada, cómoda, cobijada y mimada que él. Habrá alguien que te quiera más que
esa persona. Y esa persona no se irá, no se marchará. Se quedará contigo hasta
el final.