miércoles, 27 de mayo de 2015

31/10/2011

Las nubes en lo alto del cielo
Y yo aquí en lo bajo de la tierra
Obedeciendo a las leyes de la física
Sometiéndome a la invisible gravedad

Todo puede parecer tan lejano y tan próximo a la vez
Tan difícil como fácil de un momento a otro
Absurdo y lógico
Extraño y habitual
Muerto o vivo
Solitario o concurrente

Todo puede parecer tan efímero.

¿Cómo es que llegamos al instante en que todo se ve como una añoranza, un lejano recuerdo, un fútil vacío, junto con una alerta del tiempo de tomar precaución?
¿Cómo es posible que lustros y décadas me sepan en la boca a semanas o meses?  ¿ y que mis sueños infantiles, locos, se mezclen con mis inquietudes de la adolescencia, sin yo notarlo, como si fueran lo mismo, y de pronto me encuentro a mí misma en planificaciones de adulta? ¿Cómo pasé de los berrinches a soñar con tener mi vida lejos de aquí?
Mi temor humano se mezcla con mi curiosidad infantil y mis ansias de crecer adolescentes, y en este momento encuentro que ya no sé lo que quiero. Si refugiarme en los recuerdos de la infancia, en los sueños de mi edad o en las esperanzas que me esperan mañana. Es como encontrarme en tres lugares a la vez y no poder focalizar ninguno en concreto. Estoy dividida en una vorágine, volando de un momento a otro.
Ese malestar en el estómago podría no ser nervios o incertidumbre, sino una consecuencia del estado de mi vida.
Pero a decir verdad siempre ha sido así, la diferencia es que ahora estoy consciente de mis lugares y de que me acompañarán siempre. Porque en la vida el último término que existe es la muerte. Nunca terminará la infancia, la adolescencia, la juventud. Nos acompañarán siempre para ayudar a levantarnos. El día en que los dejemos atrás, será el día en que decidamos no vivir. No añorar la infancia es matar una parte de uno mismo.

Por eso, relájate. Ahora sabes que no estás solo.

Increíble que lo escribí con 17 años. Y ahora que tengo casi 21 años, sienta lo mismo. Quizás con los años la desorientación empeora, porque mientras más vivo, aprendo y sé… en realidad, más perdida me siento en este mundo infinito. Pero al menos ya perdí el miedo. 
Con miedo no se vive. Y yo quiero vivir.



miércoles, 13 de mayo de 2015

¿Adónde iremos?

No ha sido fácil borrarte de mi mente.
De hecho aún sigo fracasando
Me cuesta olvidarte
Cuando creo que ya lo he superado
Cuando creo que lo nuestro fue una estupidez sin importancia
Los recuerdos me acechan y me hacen preguntarme
Si en realidad todo lo que vivimos 
Merece la pena aún
Si no vale la pena olvidarte
Porque nunca podré hacerlo.

¿De verdad tenemos una oportunidad?
¿Esta incertidumbre es sinónimo de esperanza?
¿O es una manifestación de mi absurda terquedad?
Por los cielos, sólo yo sé cuántas veces 
He intentado sacarte de mi mente
Pero eso nunca ha sido suficiente.
Sólo yo sé cuántas otras noches como ésta
He pasado en vela pensado
Recordando e intentando olvidar
Buscando mil razones para no pensarte más
Engañándome, pensando en tus defectos y errores
Pero se me olvidan, me parecen insignificantes
Porque al lado de tu mirada y tu sonrisa,
Todo lo malo parece borrarse.

Por eso siempre yerro, porque sólo intento sacarte de mi mente
Porque claro, al principio te quedaste allí
Dando vueltas en mis pensamientos
Apareciendo en momentos (in)oportunos
Pero luego te marchaste de allí
Y en mi corazón te instalaste
Sin intenciones de partir hasta la fecha
Y es de allí de donde debiera arrancarte
Pero no puedo, no puedo
Porque simplemente no quiero.


Te veo y me tiemblan las manos
Reacciono como una idiota
Porque me paso el día entero pensando 
En cómo actuaré cuando te vea
Pero siempre hago todo lo contrario
Te ignoro o finjo indiferencia
Cuando tú me causas de todo, menos indiferencia.
Porque quisiera correr hasta ti, 
Sonreírte, conversar, observarnos
Pero soy tan débil
Débil para olvidarte
Débil para hacer lo que me propongo
Débil para dejar de lado mi timidez
Débil al punto de dar impresiones contrarias a lo que pienso

Siento como si pudiera explicarme a través de Harrison:
“Quiero decirte, mi cabeza está llena con cosas por decirte,
Cuando estás aquí todas esas palabras parecen escaparse… 
Pero si parezco actuar poco amable soy solo yo, 
No es mi mente, es algo confuso”

No soy yo, es mi estúpida mente que me paraliza...

Quisiera poder decir tantas cosas
Siempre pienso en todas las cosas que podría decirte
Pero, mierda, nunca puedo
Siempre me invade el miedo
Y en este momento me da impotencia ser tan estúpida
Y también siento impotencia al segundo de alejarme de ti
Derrotada como otras tantas veces.
Tan tímida
Porque aunque no recibiera una acogida
Al menos me habría arriesgado
No me da miedo equivocarme
Sólo me da miedo el acercarme a ti
Y así no llegaré a ninguna parte.


Sería mejor olvidarte 
Dejar de pensar estupideces por siempre
Pero aquí sigo
Escribiendo versos cuando pienso en ti
Cuando pienso en las cosas que me gustaría decir al verte.
O  en las cosas que podría decirte con sólo verte
Como en aquellos años en que entre nosotros
Solo teníamos de nuestras miradas para transmitir lo que sentíamos.


Y esos días son ya muy lejanos.
Increíble y dolorosamente lejanos.

¿A dónde van esos días, esos recuerdos, esas miradas? 
¿Acaso nunca volverán a ser algo?