viernes, 16 de enero de 2026

 

Habitar el corazón


Correr las cortinas y dejar que entre la luz

Abrir las ventanas para que el aire limpio

La brisa de una tarde de primavera

Con olor a sal y reminiscencias del pasado

Se inmiscuyan por todo el lugar


Sacudir el polvo de los estantes de la memoria

Limpiar el óxido de una puerta que llevaba años sin abrir

Volver a transitar por corredores alguna vez explorados

Abandonados luego del cataclismo

Reconocerlos, pero advertir que el lugar 

Ya no es lo que alguna vez fue


Pasajes de incertidumbre, ansiedad

Alfombras de silencio y conformismo

Lámparas encandilantes de amor desmedido

Cielos de dudas, inseguridad, miedos

Soledad asfixiante


Todavía puede sentirse una leve punzada 

De lo que alguna vez fue, de lo que pudo ser

De lo que sintió, de lo que guardó, de lo que calló

De lo que esperó pero nunca llegó

Pero porque es parte del recorrido

No se puede borrar

Ya es parte de su anatomía


Las heridas, las lágrimas quedan

Las dudas y planes sin cumplir

La desesperación, la desconfianza

Todo eso queda

Pero sana, eventualmente sana

Y quedan como un testimonio de lo recorrido

Como un mapa de los lugares 

A los que no debemos volver

De todo lo que no nos merecemos

De todo lo que aprendimos


Y ahora vuelvo a ese lugar casi olvidado pero conocido

Y lo vuelvo a transitar ya sin la incertidumbre 

De que al nuevo huésped le agrade el lugar y lo cuide 

Sino sabiendo que alguien le gustó el lugar

Sabiendo tal cual estaba


Y lo cuidará

Regando las flores del jardín

Llenándolo de mariposas de día

Y luciérnagas de noche

Del trinar de los chincoles

A mitad de la mañana


El lugar de pronto deja de ser lúgubre y frío 

Abandonado, olvidado 

Después de tanto tiempo sin latir 

El corazón ya había olvidado 

Lo que era sentir por alguien 

Hasta que apareciste tú 

Y lo cambiaste todo 


El sol entró, llenando de vida sus paredes

Con una luz dorada y cálida

Adormecedora y constante

Sintiéndose en cada rincón del lugar

Transformando el óxido en oro

Llenando los estantes de nuevos recuerdos

Y el aire de nuevas posibilidades y sueños

Expandiendo sus dimensiones

Hasta límites ya inimaginables


Porque este corazón dormido y abandonado

No esperaba volver a latir y sentir

No esperaba que alguien quisiera sostenerlo

Cuidarlo y protegerlo

Habitarlo

Pero aquí estás tú, cada día


Desde aquella tarde de noviembre en la playa

Aquí estás tú

Transitando cada día por sus pasillos

Con tu paso firme y seguro

Iluminando las paredes con tu sonrisa resplandeciente

Endulzando el ambiente con tu ternura y cariño

Que es solo para mí

Irradiando un calor tan acogedor como el de casa


Y yo cada día siento cómo me habitas

Cada día siento cómo me llevas a lugares desconocidos

Mostrándome nuevas formas de sentir, de querer

Haciéndome sentir de una forma que nunca imaginé

Al punto de creer que todo esto es un sueño


Pero no, no es un sueño, todo es real

Incluso más maravilloso de lo que alguna vez soñé

Y por lo mismo quiero que te quedes aquí

Acompañándome a encontrar nuevas formas de sentir

Enseñándome lo que es amar

Para poder amarte a ti y hacerte sentir

De la misma forma que tú me haces sentir a mí


Quiero cuidar tu corazón como nadie nunca lo ha hecho

Y aprender a amarte como nadie lo ha hecho antes

 

Quiero habitar tu corazón

Y hacer de él un hermoso hogar 


martes, 28 de enero de 2020

Hasta el final


Cuando te enamoras, es más difícil olvidar a esa persona no tanto por el mucho amor que sentías por ella, o lo mucho que la extrañas, sino por los recuerdos. Sí, extrañas a esa persona, extrañas su calidez, su voz, su olor… Pero también extrañas la suavidad con que te acariciaba;  las palabras lindas que te decía; la forma en que te miraba y todo lo que transmitía con esa mirada. Extrañas la suavidad de sus labios al rozar los tuyos, la rozar tu mejilla, tu frente, el dorso de tus manos o tus dedos. Extrañas su ceño fruncido al escucharte hablar de algo serio e importante para ti. Extrañas su sonrisa y el ruido de su risa. Extrañas sus gestos, la forma en que sus labios se curvaban al discutir sobre algo, al pensar sobre un tema, o cuando no estaba convencido de algo. Extrañas la forma en que te miraba cuando más embelesado estaba. Cuando te hacía sentir la persona más hermosa y amada del mundo. Extrañas esos bufidos de impaciencia por no poder entender qué es lo que le habías hecho. Extrañas el ruido de sus huesos al hacerlos sonar. Incluso a veces extrañas sus besos con sabor a sangre, cuando se sobrepasaba mordiendo los cueros de sus dedos. Extrañas sentir sus dedos acariciándote el cabello, aunque después de 10 minutos lo único que querías, era que parara, pero simplemente por no molestarlo y por no dejar de sentirlo, no decías nada.
En fin, extrañas cómo te hacía sentir. Lo feliz, amada, mimada, cobijada que te hacía sentir. Y sientes que no vas a poder sentir algo semejante nunca más. Que nunca más te vas a sentir tan feliz y tranquila en los brazos de otra persona. Sientes que nadie te podrá mirar de la forma que él te miraba y que nunca te sentirás tan protegida y en paz como a su lado. Sientes que no encontrarás la intimidad y comodidad que sentías estando con él. La confianza para poder hablar de todo y de nada a la vez. Lo único que quieres, es que esos ojos vuelvan a verte, esos labios vuelvan a besarte, esas manos vuelvan a tocarte y esa voz vuelva a decirte lo mucho que te quiere.
Pero a pesar de lo mucho que deseas con tu corazón que eso suceda, también sabes que es imposible. Que no va a pasar.
Y aunque te niegues a asumirlo, sí habrá una persona que te haga sentir aun más amada, cómoda, cobijada y mimada que él. Habrá alguien que te quiera más que esa persona. Y esa persona no se irá, no se marchará. Se quedará contigo hasta el final.

martes, 8 de diciembre de 2015

Luego del viaje



A mí no me vengas con esos cuentos
De que te fuiste a recorrer el mundo
Anduviste por los siete mares
Escalaste a los cielos
Te montaste en un caballo
Y emprendiste viaje a orillas del Pacífico


Te fuiste sin decir adiós
Caminaste veinte kilómetros
Pernoctaste en más de quince pueblos
Y no fuiste capaz de enviar un par de palabras
Una postal, un papel con un adiós
Una hoja de los abedules que adornaban el camino.
Una servilleta, una pluma de la almohada


Un día simplemente nos hablamos
Como si nos volviéramos a ver
Y en vez de eso, te fuiste
Y hoy apareces, contándome de tus travesías
Vuelves con canciones de los trovadores del año sesenta
Exclamando que jamás me harías daño
Y confiesas que cuando no te necesite
Llorarás, morirás

Entonces, repito,  regresas
Me dices lo bella que soy
Que nunca me harás daño.
Pero que si yo me voy, morirás


Entonces tú puedes marcharte sin decir adiós
Volver y dedicarme las bellas palabras del músico
Pero si yo me voy, tú te morirás

No querido, yo no estoy para tus juegos.
No estaré para cuando decidas volver
Ya me cansé de esta absurda inconstancia.
O dejamos las cosas claras
Tú no me pides nada, yo tampoco
O lo dejamos todo hasta aquí
Porque no quiero que me pidas nada
Y yo ya no quiero pedirte nada

Porque no te necesito
Me di cuenta el día que regresaste con esa canción
Estuve bien sin ti, todo era más claro
Antes de marcharte, todo era una incertidumbre
Ahora quedo todo claro para mí
Y así quiero que persista

O es inconstancia siempre
Inconstante amor
Inconstantes palabras
Inconstantes cariños
Sin nada de reparos ni recriminaciones
O no somos nada
Y no hay amor
No hay palabras
No hay cariño

Porque prefiero la nada
El espejismo, el oasis puede trascender
Pero tus mentiras, tus huidas
No son más que eso
Arena en el desierto
Caliente, seca, traicionera

Pero la nada da libertad, da esperanza
No hay un punto de partida
Comienzo donde quiera
Sin saber dónde acabaré

Así que quédate donde estás
O vuelve a partir en busca de aventuras
Yo ya me cansé
Me voy sin importarme que mueras de pena
Sabrás como sobrevivir
Sobreviviste a tres serpientes y dos leones
Podrás con un poco más
Una llaga en el corazón es fácil de sanar

No te imaginas cuánto…



miércoles, 29 de julio de 2015

PRECIPICIo

Ayer estuvimos más cerca que nunca
Y no lo supe hasta después.
No mentiría al decir que me da lo mismo
Que no sentí lastima de no haberte visto
Y no maldije por no haberte saludado.
Sinceramente no me importa
Hace mucho que dejé de hacerlo.

Pero si soy honesta conmigo misma
Y, en realidad, con la naturaleza humana
Que es vanidosa por excelencia
Espero que tú sí me hayas visto
Y en este minuto te preguntes
Si todavía me muero por ti
Si todavía te recuerdo a pesar de los años
Con el mismo desesperado amor de antes
Desesperadamente oculto
Tranquilamente evidente.

Eso es un alimento gratuito al ego
Sí, te lo concedo
Por lo mismo, no te lo negaré
Puedes hacer lo que quieras
Con todas esas ilusiones
Creértelas, vivir de ellas,
Comértelas
Bebértelas

Yo a continuación diré la verdad
Eres libre de dejar de leer estas frases
Si quieres seguir con tu ilusión
Marcharte con el pecho inflado
Lleno de orgullo en tu traje de ego
O puedes seguir leyendo
Y dibujar una mueca en tus labios

Primero:
Te dejaré vivir con eso, creyendo
Creyendo como yo te creí alguna vez
Y después de mucho tiempo comprendí
Que nada hubo, solo falsedades
Y luego de eso, una decepción
Una tan grande, que arruinó todos los años pasados
Fue difícil comprender que alguien como tú
Fuera tan simple, ordinario, mundano, básico
Que pudieras desprenderte de alguien con tanta facilidad

Pero ya que continuaste leyendo te diré:
No me interesa verte en lo más mínimo
Ni por los tiempos pasados
Tiempos en los que asumes que yo moría por ti
Sin consecuencias, sin límites

Pero yo tenía límites, te cuento
Porque estúpida no era y no lo soy
No actuaba sin mediar consecuencias
Y menos mal que fue así
Porque de lo contrario,
Si vivía y te pensaba sin límites
Al conocerte como eras en realidad
Habría sido lanzarse a un precipicio
Caer, quedar inconsciente
Nadar en un mar de vergüenza ajena
Ahogarme en la rabia
Ver la luz del despecho
Y luego de mucho tiempo salir a flote, volver a caminar

Al menos me tocó quedar al borde del precipicio
Ver lo que le pasa a las niñas tontas
Que aman sin consecuencias
Que no ven que el amor es un castillo de cartas
Que se destruye por completo al menor viento
Al menor acto de pasión estúpida
Al menor acto de amor
Porque los actos de amor en sí son estúpidos
Arriesgados, desmedidos
Y destructivos según a quien se dirijan

Y es así como puedo decir
Que no estaba locamente enamorada de ti
Como todo el mundo rumoreaba
Como de seguro te lo creíste tú
No, no estaba enamorada
Te admiraba, me apasionaba lo que hacías
Si te buscaba frecuentemente
Era porque no soportaba a los hombres de mi edad
Hasta el día de hoy me cuesta
Son todos unos niños inmaduros
Y yo creía que tú eras distinto
Pero vaya, veinte años han pasado en vano
Resultaste ser peor que el más brillante de los idiotas

Refúgiate en la excusa de que seguiste con tu vida como todos
Yo seguí de lo mejor con la mía
Y hasta hoy no me había detenido a pensarte
Luego de cuatro años sin saber de ti
Luego de habernos visto a diario por seis años
Porque ya no tenía ilusiones
Porque sabía que no debía esperar nada de ti

Ya me cansé
Ya
destruí
todas
las
ideas
que
tuviste
de


Así es la realidad
Te veo caer por el precipicio
Es una mierda, ¿verdad?
Pero, ¿caes del precipicio de la ilusión o del ego?

¡Plaf!

Avísame cuando lo descubras.






miércoles, 27 de mayo de 2015

31/10/2011

Las nubes en lo alto del cielo
Y yo aquí en lo bajo de la tierra
Obedeciendo a las leyes de la física
Sometiéndome a la invisible gravedad

Todo puede parecer tan lejano y tan próximo a la vez
Tan difícil como fácil de un momento a otro
Absurdo y lógico
Extraño y habitual
Muerto o vivo
Solitario o concurrente

Todo puede parecer tan efímero.

¿Cómo es que llegamos al instante en que todo se ve como una añoranza, un lejano recuerdo, un fútil vacío, junto con una alerta del tiempo de tomar precaución?
¿Cómo es posible que lustros y décadas me sepan en la boca a semanas o meses?  ¿ y que mis sueños infantiles, locos, se mezclen con mis inquietudes de la adolescencia, sin yo notarlo, como si fueran lo mismo, y de pronto me encuentro a mí misma en planificaciones de adulta? ¿Cómo pasé de los berrinches a soñar con tener mi vida lejos de aquí?
Mi temor humano se mezcla con mi curiosidad infantil y mis ansias de crecer adolescentes, y en este momento encuentro que ya no sé lo que quiero. Si refugiarme en los recuerdos de la infancia, en los sueños de mi edad o en las esperanzas que me esperan mañana. Es como encontrarme en tres lugares a la vez y no poder focalizar ninguno en concreto. Estoy dividida en una vorágine, volando de un momento a otro.
Ese malestar en el estómago podría no ser nervios o incertidumbre, sino una consecuencia del estado de mi vida.
Pero a decir verdad siempre ha sido así, la diferencia es que ahora estoy consciente de mis lugares y de que me acompañarán siempre. Porque en la vida el último término que existe es la muerte. Nunca terminará la infancia, la adolescencia, la juventud. Nos acompañarán siempre para ayudar a levantarnos. El día en que los dejemos atrás, será el día en que decidamos no vivir. No añorar la infancia es matar una parte de uno mismo.

Por eso, relájate. Ahora sabes que no estás solo.

Increíble que lo escribí con 17 años. Y ahora que tengo casi 21 años, sienta lo mismo. Quizás con los años la desorientación empeora, porque mientras más vivo, aprendo y sé… en realidad, más perdida me siento en este mundo infinito. Pero al menos ya perdí el miedo. 
Con miedo no se vive. Y yo quiero vivir.



miércoles, 13 de mayo de 2015

¿Adónde iremos?

No ha sido fácil borrarte de mi mente.
De hecho aún sigo fracasando
Me cuesta olvidarte
Cuando creo que ya lo he superado
Cuando creo que lo nuestro fue una estupidez sin importancia
Los recuerdos me acechan y me hacen preguntarme
Si en realidad todo lo que vivimos 
Merece la pena aún
Si no vale la pena olvidarte
Porque nunca podré hacerlo.

¿De verdad tenemos una oportunidad?
¿Esta incertidumbre es sinónimo de esperanza?
¿O es una manifestación de mi absurda terquedad?
Por los cielos, sólo yo sé cuántas veces 
He intentado sacarte de mi mente
Pero eso nunca ha sido suficiente.
Sólo yo sé cuántas otras noches como ésta
He pasado en vela pensado
Recordando e intentando olvidar
Buscando mil razones para no pensarte más
Engañándome, pensando en tus defectos y errores
Pero se me olvidan, me parecen insignificantes
Porque al lado de tu mirada y tu sonrisa,
Todo lo malo parece borrarse.

Por eso siempre yerro, porque sólo intento sacarte de mi mente
Porque claro, al principio te quedaste allí
Dando vueltas en mis pensamientos
Apareciendo en momentos (in)oportunos
Pero luego te marchaste de allí
Y en mi corazón te instalaste
Sin intenciones de partir hasta la fecha
Y es de allí de donde debiera arrancarte
Pero no puedo, no puedo
Porque simplemente no quiero.


Te veo y me tiemblan las manos
Reacciono como una idiota
Porque me paso el día entero pensando 
En cómo actuaré cuando te vea
Pero siempre hago todo lo contrario
Te ignoro o finjo indiferencia
Cuando tú me causas de todo, menos indiferencia.
Porque quisiera correr hasta ti, 
Sonreírte, conversar, observarnos
Pero soy tan débil
Débil para olvidarte
Débil para hacer lo que me propongo
Débil para dejar de lado mi timidez
Débil al punto de dar impresiones contrarias a lo que pienso

Siento como si pudiera explicarme a través de Harrison:
“Quiero decirte, mi cabeza está llena con cosas por decirte,
Cuando estás aquí todas esas palabras parecen escaparse… 
Pero si parezco actuar poco amable soy solo yo, 
No es mi mente, es algo confuso”

No soy yo, es mi estúpida mente que me paraliza...

Quisiera poder decir tantas cosas
Siempre pienso en todas las cosas que podría decirte
Pero, mierda, nunca puedo
Siempre me invade el miedo
Y en este momento me da impotencia ser tan estúpida
Y también siento impotencia al segundo de alejarme de ti
Derrotada como otras tantas veces.
Tan tímida
Porque aunque no recibiera una acogida
Al menos me habría arriesgado
No me da miedo equivocarme
Sólo me da miedo el acercarme a ti
Y así no llegaré a ninguna parte.


Sería mejor olvidarte 
Dejar de pensar estupideces por siempre
Pero aquí sigo
Escribiendo versos cuando pienso en ti
Cuando pienso en las cosas que me gustaría decir al verte.
O  en las cosas que podría decirte con sólo verte
Como en aquellos años en que entre nosotros
Solo teníamos de nuestras miradas para transmitir lo que sentíamos.


Y esos días son ya muy lejanos.
Increíble y dolorosamente lejanos.

¿A dónde van esos días, esos recuerdos, esas miradas? 
¿Acaso nunca volverán a ser algo?